La tailandesa de 17 años Supatra “Natty” Sushupan, apodada cruelmente como Chewbacca y que fue conocida de forma oficial como la mujer más peluda del mundo (hace siete años), ha experimentado un giro de 180 grados en su vida. ¡No pierdas detalle a continuación!
La ciudadana de Bangkok sufre del raro síndrome de Abras, conocido como el síndrome del hombre lobo.
Esta es una condición genética que ha afectado a unas cincuenta personas desde la Edad Media y causa un crecimiento de pelo exagerado y grueso en todas las partes del cuerpo menos en las palmas de las manos y los pies.
En 2010 se le otorgó el premio Guinness de los Récords como la adolescente más peluda del mundo aunque de pequeña fue sometida a un tratamiento de depilación láser, pero no funcionó.
Recientemente su historia se ha visto de nuevo alterada ya que se ha casado y lleva la cara siempre afeitada. Es feliz con su marido del cuál dice que no solo es su primer amor, sino el amor de su vida.
Cuando Supatra empezó a subir selfies sin ningún pelo en la cara, muchos pensaron que se había curado de alguna manera pero su padre confirmó que únicamente decidió empezar a afeitarse cada día.
Supatra siempre ha sido un ejemplo de superación minimizando sus problemas y viviendo una vida normal más allá de lo que la gente pueda haberle dicho a ella o su familia. En vez de esconderse, siempre ha sido abierta con su enfermedad indicando que la hace especial y posando sin complejos en fotografías.
Justamente por eso nos alegra tanto que sea feliz y pueda seguir hacía delante pese a sus rara condición.
La ciudadana de Bangkok sufre del raro síndrome de Abras, conocido como el síndrome del hombre lobo.
Esta es una condición genética que ha afectado a unas cincuenta personas desde la Edad Media y causa un crecimiento de pelo exagerado y grueso en todas las partes del cuerpo menos en las palmas de las manos y los pies.
En 2010 se le otorgó el premio Guinness de los Récords como la adolescente más peluda del mundo aunque de pequeña fue sometida a un tratamiento de depilación láser, pero no funcionó.
Recientemente su historia se ha visto de nuevo alterada ya que se ha casado y lleva la cara siempre afeitada. Es feliz con su marido del cuál dice que no solo es su primer amor, sino el amor de su vida.
Cuando Supatra empezó a subir selfies sin ningún pelo en la cara, muchos pensaron que se había curado de alguna manera pero su padre confirmó que únicamente decidió empezar a afeitarse cada día.
Supatra siempre ha sido un ejemplo de superación minimizando sus problemas y viviendo una vida normal más allá de lo que la gente pueda haberle dicho a ella o su familia. En vez de esconderse, siempre ha sido abierta con su enfermedad indicando que la hace especial y posando sin complejos en fotografías.
Justamente por eso nos alegra tanto que sea feliz y pueda seguir hacía delante pese a sus rara condición.
